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 ¿causan los microbios las enfermedades?  
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LA TEORIA DE LOS GERMENES COMO CAUSA DE LAS ENFERMEDADES



Luciano Gianazza





Los seres humanos, potencialmente la forma más elevada de expresión de la vida en este planeta, han construido la vasta industria farmacéutica con el objetivo di envenenar la forma di vida ‘más baja’ che existe sobre la faz del planeta –¡los gérmenes! Una de las más grandes tragedias de la humanidad es dar prioridad a las sustancias químicas en vez de la alimentación. Dr. Richard Murray



‘En el campo de las ciencias, las personas consideran como propiedad privada aquello que han aprendido y les ha sido transmitido en las universidades y en las academias. Si alguien más llega con nuevas ideas que contradicen el credo y que en realidad hasta amenazan con derrocarlo, entonces todos los esfuerzos se dirigen contra esta amenaza y no se deja de probar ningún medio para suprimirla. Las personas se resisten de todos los modos posibles: fingen que no lo han escuchado nunca, hablando con desprecio, como si ni siquiera valiese la pena profundizar la cuestión. Y así es como una verdad nueva puede tener una larga espera hasta que finalmente sea aceptada.  Goethe





Los conceptos erróneos acerca de la salud están radicados en nuestra cultura. El camino para entender el proceso para mantener y restaurar la salud ha sido largo y sinuoso. La ciencia ha prevalecido sobre el conocimiento antiguo e intuitivo, ha cometido errores colosales, quedándose atrapada en ellos por temor a ser superada. La sabiduría y los descubrimientos científicos fueron rechazados a favor de un sistema más sutil, conveniente o políticamente correcto. Así como Sócrates ha sido envenenado debido a sus ideas, y Galileo ha sido forzado por un clero fanático a retractar sus declaraciones sobre astronomía, la ignorancia y el poder pueden llegar a ser una combinación peligrosa.



Nosotros no nos contagiamos enfermedades. Las fabricamos. Trabajamos duramente para desarrollar nuestras enfermedades. Debemos trabajar más duramente de lo que debemos para restaurar la salud. La presencia de gérmenes no significa presencia de una enfermedad. Las bacterias son las barrenderas de la naturaleza... reducen los tejidos muertos hasta convertirlos en los elementos de partida. Los gérmenes o bacterias no ejercen ninguna influencia de ningún tipo sobre las células vivas. Los gérmenes o microbios prosperan barriendo las zonas enfermas. Sólo viven de los restos del metabolismo que no fueron elaborados y los tejidos enfermos, desnutridos y débiles. No son la causa de las enfermedades, así como las moscas y los gusanos no son la causa de la basura. Las moscas, los gusanos y los ratones no causan la basura si no que más bien se nutren de ella. Las moscas no son la causa del agua. Siempre vemos a los bomberos cerca del fuego, pero ello no significa que hayan causado el fuego. Las hienas y los lobos limpian las praderas y la sabana eliminando los cadáveres, pero no son causa de muerte.





La medicina occidental tradicional enseña y practica las doctrinas del químico francés Louis Pasteur (1822-1895).  A la teoría principal de Pasteur se la conoce como Teoría de los gérmenes de la enfermedad. Aquella teoría afirma que determinadas especies de microbios invaden el cuerpo desde una fuente externa y que son la primera causa de enfermedades infecciosas. La idea de que algunos tipos de bacterias inmutables causan enfermedades específicas fue aceptado oficialmente como la base de la medicina alopática y microbiología en Europa hacia el fin del siglo diecinueve. También llamado monomorfismo (es el estado de tener sólo una forma), fue adoptado por la complejo médico-industrial, que comenzaba a afirmarse hacia el fin del siglo. Este lobby se organizó en torno a la Asociación Médica Americana (AMA), que estaba constituida por intereses vinculados con el comercio de fármacos, con el objetivo de manipular el sistema jurídico para destruir la profesión médica homeopática.



El complejo, controlado por empresas farmacéuticas, se convirtió en un negocio de trillones de euros por año. Incluye muchas compañías de seguros, la Organización americana de los alimentos y los fármacos (FDA), los Institutos nacionales de la sanidad (NIH), los Centros para el control de las enfermedades (CDC), los hospitales y las estructuras de investigación de las universidades, las diversas asociaciones de investigación de cualquier enfermedad, el Ministerio de la Salud, cuando se trata de un ministro que es médico y que fue puesto allí por el lobby de las empresas farmacéuticas. La doctrina de los microbios ha dado origen a la técnica de vacunación que fue iniciada a ciegas en 1796 por Edward Jenner. Jenner tomó pus de la herida con pus de una vaca enferma y lo inyectó en la sangre de sus ‘pacientes’. Así comenzó una practica despreciable (inmunización o vacunación) cuya forma cambió poco en nuestros días, y cuya comprensión aún está oscurecida por la teoría de Pasteur. Esa doctrina también dió origen al desarrollo de los antibióticos, el primero de los cuales fue la penicilina en 1940. Un antibiótico es un producto de eliminación venenoso de los gérmenes, que se utiliza para tratar de matar otros gérmenes. La penicilina es el veneno de un hongo. Esto ha causado la proliferación de las formas agresivas y resistentes de microorganismos que nos persiguen hoy en día.



El microscopio universal de Rife, desarrollado a fin de 1930 y a principios de 1940, claramente mostró que los gérmenes (es decir, los microorganismos) son la consecuencia de enfermedades (los barrenderos de las células muertas) y no su causa. Si están implicados los gérmenes, se presentan como síntomas principales de esa condición general. Aunque los gérmenes no causen la enfermedad, los síntomas secundarios se producen como respuesta a su actividad (que en general se la denomina enfermedad). Una de las razones por las cuales la sociedad médica convencional no ve toda la escena es debido a los métodos con los cuales observa. Depende mucho de cómo y con qué se observa.



En Histología fundamental de Junqueira & Carneiro, en la 3ª. Edición de 1980, descubrimos las limitaciones del microscopio electrónico por el hecho de que el grupo de electrones necesita utilizar secciones de tejidos muy sutiles en condiciones de vacío muy elevado. Los autores afirman en la página 9: ‘Estas condiciones impiden el uso de la materia viviente... y... el grupo de electrones que impacta sobre un tejido puede dañarlo y puede producir cambios no deseados en la estructura del tejido. Si se dirige un grupo de electrones sobre una escena viviente y mutable como por ejemplo una muestra de sangre, se cambia el orden y la muestra de sangre resultará alterada. Los observadores toman una fotografía de esta situación desorganizada y la interpretan como si fuera toda la cuestión. Durante el estudio e interpretación de lsecciones de tejidos coloreados que se observan en el microscopio, el producto que se observa es el resultado final de una serie de procesos que distuercen notablemente la imagen que se observa en el tejido viviente, y por lo tanto no es más la escena inicial presente en la muestra. En el pasado se propuso que los puntitos vistos con el microscopio electrónico que son identificados como virus podrían ser, muy probablemente, nada más que partículas de proteínas degradadas sin vida – péptidos desintegrados por la muerte celular – restos catabólicos de citoplasma, o proteínas producidas por la célula como respuesta al terreno biológico que no está más equilibrado. Algunos investigadores refirieron, buscando hipotéticos virus ‘elusivos’, ¡que los virus pueden ‘imitar’ los tejidos humanos! Son tejidos humanos.



Royal Raymond Rife



Tal vez la confirmación más profunda del pleomorfismo (pluralidad de formas) fue dada por otro genio casi eliminado de la ciencia ortodoxa, esta vez se trata del microscopista americano Royal Raymond Rife. Su historia fue contada en el Informe Rife de Barry Lynes. Fue publicado en un libro que llevaba como título ¡La cura del Cáncer que funcionó!

El común microscopio de Rife (que tiene una resolución de 31.000) superaba a los microscopios electrónicos que estaban emergiendo respecto a la capacidad de detalle y claridad. El uso de frecuencias de luz natural dispersa utilizando prismas, más bien que grupos de electrones y coloraciones ácidas, permitía una visión clara de los sujetos vivientes. Cada microorganismo tiene su propia frecuencia fundamental de luz, una cosa que Bechamp evidentemente explotó con su polarímetro. Rife llegó a la conclusión que se podía utilizar la luz en lugar de sustancias químicas destructivas para ‘colorear’ al sujeto. Esta idea era genial. Igualmente era genial su ejecución. Todo el sistema óptico – lentes y prismas, como también las unidades de iluminación están constituidas por bloques de cristales de cuarzo. La unidad de iluminación que se utiliza para examinar las formas filtrables de los organismos contiene entre lentes y prismas, catorce en total, tres de los cuales son la lámpara a incandescencia de alta densidad, cuatro prisma Risley, y siete se encuentran en el condensador acromático, que tiene una apertura de 1,40.



Entre la fuente de luz y la muestra hay dos prismas cuneiformes de cristal de cuarzo cuyo objetivo es polarizar la luz que pasa a través de la muestra, siendo la polarización la aplicación práctica de la teoría según la cual las ondas de luz vibran en todos los planos perpendiculares a la dirección en la cual se propagan las ondas. Cuando la luz llega a un prisma polarizante, se divide en dos grupos, a uno de ellos se le da una inclinación para que se refleje sobre el lado del prisma, sin que pase a través del prisma, mientras que el segundo haz, con una inclinación netamente reducida pasa a través del prisma para iluminar la muestra. Cuando los prismas de cuarzo del Microscopio Universal (que se pueden hacer girar 360 grados con un nonio) se giran en direcciones opuestas, dan ángulos de incidencia variable respecto a los rayos transmitidos, mientras al mismo tiempo, dado que es posible ver sólo una sección de la banda de un color por vez, una pequeña porción del espectro se dirige sobre el eje del microscopio. Se puede proceder en este modo desde un extremo al otro del espectro – desde los infrarrojos hasta los ultravioletas. Entonces, cuando se alcanza esa parte del espectro en la cual tanto el organismo como la banda del color vibran en sintonía uno con el otro en la misma frecuencia, el organismo emite una frecuencia de onda característica. Un haz de luz monocromático, exactamente con la misma frecuencia que emite el organismo, se envía a través de la muestra permitiendo al observador examinar el organismo con su color químico verdadero y revelar su propia estructura en un campo perfectamente luminoso.



Los haces de luz que provienen de la muestra, en lugar de pasar a través del objetivo convergiendo, atraviesan una serie de prismas especiales que mantienen los rayos paralelos. Este es el principio de los rayos paralelos en el Microscopio Universal y la reducida distancia de proyección entre los prismas además de los tres pares de objetivos de diez, siete y cuatro milímetros montados a corta distancia que sustituyen las lentes y que permiten no solamente la inusual elevada resolución y agrandamiento, si no que también hacen posible la eliminación de todas las distorsiones y las aberraciones cromáticas y esféricas. El ajuste fino es setecientos veces más sensible que el de los microscopios comunes, y el tiempo requerido para concentrar la gama varía entre una hora y media hora. Uno de los logros principales de Rife era su habilidad, a través de numerosas etapas pleomórficas, de transformar un virus, que había encontrado en un tejido canceroso, en un hongo, y luego colocar el hongo en un lecho de espárragos, lo cual producía un colibacilo (E-coli), el tipo de microfauna propia del intestino humano. Estos resultados fueron repetidos centenares de veces. Rife demostró que la capacidad pleomórfica de las microformas de vida se extienden desde el nivel de bacteria al nivel de hongo, y su evolución hasta la última etapa - levaduras. En este ciclo están incluídas muchas etapas intermedias importantes entre los microzimas (pequeños agentes fermentativos) y bacterias, las proteínas complejas que se consideran normalmente virus, y sus descendientes inmediatos.



Rife identificó diez familias en el espectro completo de la micro-vida. Dentro de cada familia, cualquier forma o miembro podría transformarse en cualquier otra forma. Además, el hecho que los organismos tengan una peculiar frecuencia propia de resonancia le permitió a Rife desarrollar ulteriormente su ‘Haz radiante’, que ayudaba al cuerpo a liberarse de los síntomas del cáncer. ¿Qué maravillosas y benéficas revelaciones se habrían podido mostrar con la tecnología Rife guiada por la visión de Bechamp? Estas ondas, o rayos de luz, como se las podría llamar a estas frecuencias, han demostrado que poseen la potencia de desvitalizar organismos patógenos o de ‘eliminarlos’ cuando han sido sintonizados en una longitud de onda, o mejor aún, en la exacta frecuencia que es diferente para cada organismo.



En realidad no son las bacterias las únicas que producen enfermedad, pero son los componentes químicos de estos microorganismos los que actúan sobre el metabolismo no equilibrado de las células del cuerpo humano que producen los síntomas de la enfermedad. Sin embargo, los microorganismos relacionados con la enfermedad no producen el estado que originó la evolución morbosa en el organismo.



Un terreno biológico sano o enfermo está determinado principalmente por cuatro cosas:



    . Su equilibrio ácido o alcalino (pH)

    . Su carga electromagnética (negativa o positiva)

    . Su nivel de intoxicación (toxicidad)

    . Su estado nutricional



Un síntoma crítico de un terreno enfermo es el nivel bajo de oxígeno. Otro síntoma es un bloqueo  o  estasis del flujo de los fluidos coloidales en el espacio intercelular. Además, otro síntoma es la pérdida de carga eléctrica desde la superficie de los glóbulos rojos. Esta condición se llama rouleau o ‘sangre viscosa’.



Dentro de la pared celular todas las sustancias químicas y los componentes actuando juntos ponen en movimiento la vida orgánica. No hay nada en el interior de una célula que esté vivo por sí mismo. Pero cuando se observa la sangre viva, se puede ver que los microorganismos sufren un preciso ciclo de mutación de su forma, científicamente comprobable. Esta evolución, fascinante como la metamorfosis de la larva a la mariposa, es aún más fantástica, porque puede suceder bastante rápidamente (¡a veces en pocos minutos!). No existen enemigos o enfermedades específicas que se deban combatir. Existe sólo el resultado del equilibrio o del desequilibrio. El universo actúa manteniendo en equilibrio parejas de opuestos. Cuando las cosas se desequilibran, generalmente aparece un signo (el síntoma), y así sabemos que algo cambió en el orden de las cosas. La salud es el equilibrio del sistema. Si quieren una comparación grosera con lo que sucede en un cuerpo enfermo, traten de no hacer la limpieza de la casa durante al menos un año.



En ese ambiente, todos los tipos de ‘huéspedes’ pequeños  aparecerán quién sabe de dónde. De igual manera, los hábitos alimenticios errados y el modo de vida ‘ensucian’ nuestro ambiente interno. Nuestro terreno se vuelve excesivamente ácido (pH desequilibrado), preparando el camino para los huéspedes no deseados. En este ambiente desequilibrado, las bacterias dañinas pueden producirse en nuestras propias células. Estas formas de vida minúsculas pueden cambiar rápidamente su forma y funciones. A través de un proceso llamado pleomorfismo, (pleo = muchos y morph = forma), las bacterias pueden transformarse en levaduras, luego en hongos y luego pueden pasar de hongos a mohos. Los microorganismos como por ejemplo una bacteria específica, pueden presentar diversas formas. Esto puede aparecer como un cambio de funciones o forma. El Dr. E. C. Rosenow del Mayo Biological Labs y otros bacteriólogos han demostrado que un cambio del ambiente interno podría transformar los estreptococos en pneumococos y un cambio de alimentos los transformaría otra vez en estreptococos. Esto demostró que también las bacterias son ‘barrenderas’ por naturaleza y siendo esencialmente ‘repuestos’ de enzimas, modifican su forma y producción de enzimas para disolver cualquier trozo de tejido muerto presente hasta llegar a su componente más pequeño. Además del pH y el pleomorfismo, debemos tener en cuenta un concepto muy importante – la diferencia entre los síntomas de una enfermedad y el estado de la misma enfermedad. En el pleomorfismo, una así llamada especie es solamente una etapa en el ciclo de crecimiento de una familia de seres. Cada miembro tiene funciones diferentes y un aspecto muy diferente del de los otros.



Lo que la mayor parte de las personas llama ‘enfermedad’ es en realidad un síntoma o un conjunto de síntomas. Por ejemplo, los tumores y los diferentes tipos de cáncer son síntomas, y el tratar de combatirlos los ha transformado en la cantidad epidémica de la cual actualmente somos testigos. Lo que la gente considera generalmente como causa de la enfermedad, son síntomas. En esta categoría se encuentran bacterias, levaduras y sus descendientes. Cuando los gérmenes están implicados en una enfermedad producen o influencian al cuerpo para que produzca los síntomas secundarios. La medicina ortodoxa considera que estos síntomas secundarios son la enfermedad. Sin embargo, la respuesta se encuentra en el estado del terreno biológico. ¿Todos sus valores están en equilibrio? ¿O sostendrá el desarrollo de los huéspedes indeseados? Una vez que el equilibrio se altera, se entra en un círculo vicioso. Cuando el pH del cuerpo está alterado, sus tejidos tienen un estado ácido. Este estado deriva de muchas cosas, principalmente del tipo de alimentos consumidos y de la escasa digestión. Cuando la digestión no se desarrolla correctamente, los alimentos fermentan o comienzan su putrefacción. En las etapas iniciales del desequilibrio, generalmente los síntomas externos no son muy intensos y usualmente se ‘tratan’ con los fármacos. Estos síntomas incluyen, entre otros, los siguientes:



   . Erupciones en la piel

   . Jaquecas

   . Alergias

   . Resfríos y gripe

   . Sinusitis



Aumentando el desequilibrio en el terreno biológico, se presentan estados más graves como glándulas debilitadas, órganos y sistemas que empiezan a capitular – tiroides, glándulas suprarenales, hígado, etc.



Desgraciadamente el tratamiento de los síntomas con los fármacos para hacerlos desaparecer juega sucesivamente un rol principal en la aparición de síntomas más graves. Pero la mayor parte de la gente no considera o no se dá cuenta de ello cuando va al médico para resolver rápidamente la ‘enfermedad’. También la mayor parte de los médicos no sabe, o simplemente sigue la corriente. El enfoque médico de tipo militar es la defensa de la terapia artificial con respecto a la natural, de los venenos (fármacos) respecto a los alimentos. La falta de comprensión crea miedo, pero cuando comprendemos que tanto la salud como la enfermedad las crea nuestro modo de vivir y nuestros hábitos alimenticios, el miedo de los ‘gérmenes’ desaparece. Nuestro sistema inmunitario está relacionado inevitablemente con el planeta Tierra, tomado en su totalidad como geósfera, tiene su propio sistema inmunitario, un sistema que se auto protege, regenera, cura. Cuando no estamos alineados con aquel sistema, o lo dañamos, el resultado inevitable es nuestra misma degeneración. También el British Medical Journal de noviembre de 1950 admitió: ‘A pesar de prestar la máxima atención, es inevitable una intensa contaminación bacteriana del suero de las vacunas durante su preparación, y pueden estar presentes no menos de 500 millones de organismos por ml...’ Esto es absolutamente verdadero, pero si fuese también verdadero que las bacterias producen enfermedades, cada persona que recibe su primera vacunación moriría en las 24 horas siguientes a la inoculación.



La historia



Rudolf Virchow, el padre de la teoría de los gérmenes, declaró en sus últimos años: ‘Si pudiese revivir mi vida, la dedicaría a demostrar que los gérmenes buscan su hábitat natural – los tejidos enfermos – en lugar de causar enfermedades’. Pasteur (1822-1895) y Paul Ehrlich (1854-1915) conjuntamente han dado al mundo civilizado las doctrinas de la teoría de la enfermedad, microbiología e inmunología antes del descubrimiento de las vitaminas, los elementos traza y y otras sustancias nutrientes. Por sus esfuerzos y descubrimientos discutibles, las vacunas se pusieron de moda y fueron promovidas por científicos eminentes.



El Dr. Antoine Béchamp, uno de los primeros bacteriólogos del mundo, contemporáneo de Pasteur, realizó grandes descubrimientos científicos y algunas de las mentes más elevadas de su tiempo han aceptado sus teorías y sus descubrimientos como hechos ciertos. Béchamp ha obtenido tantos logros que cuando murió fueron necesarias ocho páginas de una revista científica para mencionarlos. Entre otras cosas, salvó a la industria francesa de la seda de la muerte de los gusanos de seda, que estaban siendo observados por Pasteur, a quien le habían encargado de resolver el problema.  Describió claramente el proceso de fermentación por lo que es: el proceso de digestión por parte de seres microscópicos. Fue el primero que afirmó que la sangre no es un líquido, sino un tejido que fluye. Desarrolló un proceso barato para producir anilina que originó el comienzo de la industria de las tintorerías.



Lo que vuelve a la teoría de los gérmenes tan peligrosa es que parece tan obviamente verdadera. Sin embargo, es verdadera sólo parcialmente. Béchamp afirmaba: ‘No existe ninguna doctrina tan falsa que no contenga un grano de verdad. Y esto vale también para la doctrina acerca de los microbios’. Béchamp descubrió los Microzimas (quee ahora se los denomina genéricamente microorganismos) de los cuales derivan los gérmenes, y que no son la causa de la enfermedad. A través de sus experimentos demostró que las características vitales de las células están determinadas por el terreno del cual sus microzimas se alimentan, creciendo y multiplicándose en el cuerpo humano. Tanto las células normales como los gérmenes tienen sus tareas específicas. Las células organizan los tejidos y los órganos del cuerpo humano. Los gérmenes limpian el sistema y lo liberan de la acumulación de materia patógena y mucoide. Constantemente inspiramos alrededor de 14.000 gérmenes y bacterias por hora. Si los gérmenes son tan nocivos, por qué no morimos?



Durante las primeras fases de la inflamación (formación de pus), las bacterias presentes son los estreptococos pero a medida que los glóbulos rojos y los tejidos se desintegran ulteriormente los estreptococos se transforman en estafilococos – es decir, cambian de forma adecuada al nuevo ambiente formado por los tejidos muertos. Las bacterias no ejercen ninguna función en las células vivas, lo hacen solamente en las células muertas. No son la causa de la enfermedad, sino su resultado. En muchos casos de pulmonía los pneumococos aparecen en el escenario 36 a 72 horas después del surgimiento de la enfermedad. El trabajo de Béchamp en el campo de la Biología habría podido revolucionar a la medicina con una profunda intuición acerca de la naturaleza de la vida. Pero en un mundo político, se tuvo que enfrentar a un pillo politiquero conectado políticamente con los poderes de los ricos: Louis Pasteur. Antoine Béchamp era un científico, mientras que Pasteur, el farmacéutico, era un químico, sin ninguna formación en ciencias humanísticas, quien se ha hecho publicidad, plagió la investigación de Béchamp, la distorsionó, ¡y la presentó a la Academia Francesa de la Ciencia como si fuese suya! Y haciendo públicos estos descubrimientos, Pasteur tuvo muchos seguidores que lo aclamaban como si fuera un genio de la ciencia. Pasteur fue el responsable, en gran parte, de las matanzas de animales para experimentación en la investigación médica. Pasteur utilizó preparaciones obtenidas de tejidos animales enfermos inyectándolos después en animales sanos, lo que a su vez los volvía enfermos. Esto hizo aparecer como que los gérmenes causan la enfermedad, pero en realidad estas preparaciones eran extremadamente venenosas. Este no es un procedimiento científico, sino que simplemente demuestra el hecho que se puede hacer enfermar a alguien envenenando su sangre. Béchamp, basándose en la teoría de los microzimas, dió advertencias enfáticas en contra de la invasión directa y artificial de la sangre.

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www.medicinenon.it
fuente:http://www.tig.org.za/TIGsp/La%20teoria%20de%20los%20germenes.htm
otro artículo habla del tema y es del dr Hamer,
http://www.dsalud.com/index.php?pagina=articulo&c=1357[/B][/SIZE]
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Creado el: Julio 25, 2010, 04:45:10
Categoría: Ciencia & Tecnologia
Tags: virus  gripe  HIV  cancer  salud  organismo  
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